Este tipo de propuestas muestran las dos enfermedades sicológicas e invasivas de algunos parlamentarios: la “regresión” y la “esquizofrenia” política, buscando por todos los medios desmembrar nuestra constitución política de 1991, volverla una colcha de “retazos” de intereses particulares, atentando hasta contra los planteamientos fundamentales impregnados en la carta magna por uno de los más grandes pensadores políticos y adalid constituyente, el Doctor Álvaro Gómez, quién sabiamente inyecto la vacuna contra estas y otras enfermedades en la Constitución de 1991. Estas “propuestas protectoras” contra las alucinaciones esquizofrénicas de “persecución legal” parlamentaria, dejan el sinsabor de evitar el sometimiento a la legalidad constitucional y colocan en tela de juicio las garantías judiciales. Esta genética política “esquizoregresionaria” acomoda a bolsillos particulares la constitución del 91, obstruye la voluntad de desarrollarla para asegurar vida digna: Colombia más humana.

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