El eterno remolino social del gato y el ratón sútilmente llevado a la vida humana, donde la presencia del “gato” del estado siempre es la misma: la bota militar, la familia de los “ratones” son los parceros que logran sobrevivir y su mayor dolor: la ausencia de ésta próscrita sociedad del alienante par social: que se creén los “buenos” en el mundo fatal de los paradigmas de los “gatos”.

Es el simple espejo de vacío de sociedad, cuyo tejido urdimbre miserablemente el sistema y estampa con su real miseria, simplemente allá donde mis gentes no son fuente de jugozos impuestos para el tirano y si así lo fueran no están en capacidad de pagarlo o por su misma actividad económica no se puede declarar… Por eso son de allá, por eso están allá, allá donde su juridicción es un mapa desactualizado colgado de algún burócrata Alcalde recordando siempre su fatal ausencia.

Advertisement